A sólo 15 kilómetros de Nîmes, camino de Alès, el pueblo de La Calmette se encuentra en el corazón de la garriga, en una colina que domina la llanura. Este pueblo histórico posee un rico patrimonio por descubrir.
Historia de La Calmette
Antigua villa romana, La Calmette debe su nombre a las palabras latinas "collis" y "meta", que significan "colina" y "límite". Expuesta a numerosos ataques debido a su posición estratégica cerca de Nîmes, la ciudad se protegió a partir del siglo XIII con una muralla, un fuerte y una torre. Mencionado en 1211 con el nombre de "Fort de la Calmette", hoy no queda casi nada de las fortificaciones, pero se ha conservado la estructura original del pueblo.
En el siglo XVI, a medida que la Reforma protestante ganaba terreno en los alrededores de Nîmes, el fuerte de la Calmette se convirtió en escenario de constantes combates entre católicos y protestantes. Durante la Resistencia, tuvo lugar una batalla en el cruce de las carreteras de Sommières y Alès, y todavía se pueden ver agujeros de bala en algunas de las murallas del pueblo.
El patrimonio de La Calmette
El templo protestante
Cerca de Nîmes y en la carretera de las Cevenas, La Calmette se convirtió al protestantismo en 1547. Gracias a los esfuerzos de la comunidad protestante y del ayuntamiento, la iglesia, con su notable estructura de tejado, está catalogada como Monumento Histórico desde 1991.
Iglesia de San Julián el Hospitalario
La primera iglesia de La Calmette, construida en 1020 bajo la dirección de la abadía de CENDRARS, fue reconstruida en piedra. Completamente destruida en el siglo XIX, sus materiales se reutilizaron para construir la iglesia actual (1860-1863). La iglesia alberga un rico patrimonio de pinturas y vidrieras, así como un altar de piedra del siglo XVII procedente de la antigua iglesia.
Molino de La Calmette
El molino de La Calmette es un lugar emblemático, testigo del pasado agrícola del pueblo. En este molino tradicional se molía el grano para producir harina, indispensable para la vida cotidiana de los habitantes del pueblo. Además del molino tradicional, el pueblo alberga un molino de viento típico de la región. Utilizando la fuerza del viento para mover sus muelas, este molino de viento es un ejemplo del ingenio humano para explotar los recursos naturales disponibles.
Visita a La Calmette
Pasee por las estrechas calles de La Calmette, explorando los restos históricos y admirando el patrimonio arquitectónico del pueblo. Los senderos que rodean el molino ofrecen hermosos paseos por la campiña circundante, ideales para hacer un picnic o sacar fotos.
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